En los países en los que la Educación es una prioridad hay crecimiento económico, mejores índices de salud y movilidad social ascendente.
En nuestro país y en Salta, estamos lejos de ese objetivo ya que hoy, 1 de cada 2 alumnos no terminan la escuela secundaria; 1 de cada 10 repite el año; 4 de cada 10 tiene sobre-edad.
Esto se ve reflejado luego en los niveles de educación superior: sólo el 9% de los estudiantes completa sus estudios terciarios y apenas el 4% la universidad.
Estos datos nos indican la necesidad de hacer cambios de fondo y llegar al corazón de los problemas.
Es imperioso que nuestros niños y jóvenes no abandonen el colegio y que salgan bien preparados para el mundo de hoy.
Nuestros alumnos han cambiado, la realidad social y laboral se ha modificado pero la escuela y la enseñanza siguen siendo muy parecidas a la de hace años.
Necesitamos transformar las escuelas para que respondan a las necesidades de los niños, adolescentes y jóvenes de hoy.
Debe ser un lugar que les genere desafíos y en el que adquieran herramientas y desarrollen capacidades para que puedan llevar adelante su proyecto de vida; para que sean buenos ciudadanos y puedan insertarse en el mundo del trabajo.
Hay instituciones educativas que están logrando esto, y en todo el país hay ejemplos de los que podemos aprender para transformar nuestras escuelas.
Los datos de la prueba Aprender nos muestran que nuestro país y nuestra provincia están lejos y muy por debajo de lograr los aprendizajes básicos que la escuela debe garantizar a los estudiantes y sus familias.
El desafío es grande para Salta. Los resultados de las pruebas muestran que en el nivel primario un 35% de los estudiantes están por debajo de lo que se espera que aprendan; en el secundario las cifras son más preocupantes: en el área de Lengua más de un 40% no logra un nivel satisfactorio y más de un 70% no lo hace en Matemática.
Nuestra provincia presenta una diversidad tanto geográfica como de realidades socioeconómicas que hay que considerar.
La misma prueba Aprender muestra que los indicadores más bajos de desempeño en las áreas evaluadas se correlacionan con contextos y poblaciones de niveles socioeconómicos más bajos.
Qué debemos hacer
Que los chicos no dejen el colegio. Debemos ayudar a los que más lo necesitan
Debemos destinar mayores recursos a la educación de los más vulnerables. No podemos dejar de considerar el hecho de que muchas familias se enfrentan a graves dificultades económicas lo que dificulta el seguimiento educativo de sus hijos o que estos continúen asistiendo a clase.
Muchos chicos repiten de grado o terminan abandonando el colegio, porque su familia, por diferentes motivos, no puede ayudarlos en sus estudios. Entonces se van quedando atrás y van perdiendo interés por la escuela. Pierden expectativas e interés. Se frustran tempranamente porque se ven a sí mismos fracasados, al margen de la sociedad.
Por ello, pondremos en marcha un programa masivo de apoyo escolar para que haya tutores preparados para evitar que esto suceda y se pueda ofrecer a los chicos el acompañamiento oportuno apenas se detecten estas situaciones.
Hoy no se entregan becas en el nivel secundario de gestión pública, donde tenemos los índices de abandono y repitencia más críticos. Vamos a implementar progresivamente el otorgamiento de becas estudiantiles, que eviten casos de abandono y también en reconocimiento a la excelencia académica.
Otra medida a tomar tiene que ver con ampliar, para esa población estudiantil, las escuelas de jornada extendida. Esto tiene el beneficio de que los estudiantes de las familias más necesitadas, cuenten con esta doble jornada para que puedan realizar actividades recreativas, culturales, deportivas, manuales o profundizar en aquellos saberes en los que presenten algunas dificultades.
Hoy hay sólo 80 escuelas de jornada extendida, lo que representa sólo un 10% de las escuelas primarias de la provincia.
El desafío más grande está en la educación secundaria en la que nos comprometemos a extender, por etapas y de manera progresiva, la jornada escolar.
Además, vamos a priorizar y darle un cambio importante a los servicios de orientación escolar para que los chicos que tengan problemas de aprendizaje o sufran de alguna situación que dificulte o impida el mismo, como casos de violencia y adicción, tengan apoyo suficiente para no dejar de estudiar.
Hoy, el acompañamiento que se hace desde el Ministerio de Educación, es muy reducido e insuficiente. Para dar un ejemplo, en ambos niveles la provincia cuenta con 170 profesionales (psicopedagogos, psicólogos, fonoaudiólogos, asistentes sociales) para una población de casi 400 mil alumnos distribuidos en más de mil instituciones educativas.
Vamos a multiplicar este servicio y darle la importancia que tiene.
Ahora bien, hay muchos que ya no tienen la posibilidad de volver al colegio. Para aquellos que quedaron al costado del camino y sobreviven a través de una actividad informal, tenemos que brindarles la posibilidad de terminar el secundario y que puedan aprender un oficio.
Trabajaremos en todos los municipios para llevar estas alternativas de capacitación a través de, según sea lo más conveniente, la creación de escuelas de artes y oficios, las ofertas de capacitación a través del sistema de Educación Técnica y las instituciones de formación profesional o mediante las oficinas de empleo.
Se tendrá en cuenta la realidad económica de cada zona y se trabajará con otras áreas para que aquellos que luego de la capacitación quieran emprender, tengan posibilidades de acceso a crédito y capacitación específica.
Que lo que se enseñe sea significativo
Necesitamos instituciones educativas donde los chicos realmente aprendan habilidades y se formen en valores para desenvolverse en su vida social y laboral.
Pero no hay enseñanza posible sin buenos docentes.
Las pruebas nacionales sobre la calidad educativa demostraron que los chicos no están incorporando conocimientos de manera suficiente. El aprendizaje tiene que ser útil para la vida laboral y para que puedan formarse como buenos ciudadanos. Para ellos trabajaremos en los contenidos curriculares, la formación docente y nuevos modelos pedagógicos.
Se debe priorizar y jerarquizar la formación docente de acuerdo a las necesidades prácticas del aula y a los contextos educativos en los que trabajan.
Debemos evaluar de manera permanente si los contenidos de capacitación realmente están mejorando el aprendizaje, en caso contrario, hacer las modificaciones necesarias. Esto hoy se hace de manera insuficiente.
El acceso de los docentes al sistema educativo también debe ser replanteado.
Impulsamos un sistema de titularización docente que sea sistemático y regular, ligado a la capacitación pertinente al cargo/función que cada uno desempeñe. Esa capacitación debe estar garantizada y supervisada por el Estado provincial.
Necesitamos docentes vinculados a una institución y afianzados en un lugar, en vez de que se trasladen a diversos establecimientos y localidades.
Esto traerá muchos beneficios para la enseñanza porque el docente conocerá en profundidad el contexto en el cual debe trabajar.
Otro aspecto importante para que lo que se enseñe en la escuela y los colegios sea significativo para generar las capacidades y conocimientos necesarios para nuestros jóvenes, tiene que ver con el contenido de los programas de estudio.
No todos los contenidos actuales son los adecuados. Los diseños curriculares de la provincia de nivel inicial, primario, secundario y técnico son de los años 2010 y 2011. No tuvieron un seguimiento ni evaluaciones anuales, ni intervención de un equipo curricular que los vaya modificando de acuerdo a las necesidades.
Para revertir esto, se necesita contar con un equipo de curriculistas que no solo coordinen en la elaboración de contenidos significativos, sino que además, tomen en consideración las diferentes realidades socioeconómicas y culturales de nuestra provincia.
Estos equipos deberán asesorar, acompañar la implementación de los programas de estudios en las escuelas y escuchar las inquietudes de sus directivos y docentes.
Debemos incluir en los programas de estudio contenidos, sobre “educación emocional”, que les brinde a nuestros chicos herramientas para construir relaciones saludables en una realidad compleja como en la que vivimos. Esto no es una cuestión menor, sino de mucha importancia para darles una formación integral a nuestros alumnos.
Educación técnica y formación profesional
Por otro lado, tenemos que mejorar nuestra oferta de tecnicaturas con salida laboral, en función de las demandas de cada región y articular con las universidades para que los que deseen continúen con su formación.
Trabajaremos decididamente para que Salta se vaya transformando en una ciudad de vida universitaria y se instalen residencias universitarias para estudiantes, e instituciones de investigación y formación en posgrados coordinando con nuestras universidades.
Acercaremos las becas disponibles a nivel nacional e internacional para que sean aprovechadas por nuestros jóvenes con estudios superiores. Se están desperdiciando una gran cantidad de oportunidades para que nuestros chicos puedan acceder a perfeccionamiento y cursen posgrados en los mejores centros de estudios del país y del mundo.
Infraestructura escolar
Hay otro aspecto que no podemos dejar de lado, la infraestructura escolar. Necesitamos contar con edificios escolares en los que podamos enseñar y aprender de manera segura y adecuada.
Si bien en los últimos años se construyeron diversos edificios escolares, todavía en nuestra provincia hay edificios que están ocupados los tres turnos, no contamos con infraestructura suficiente para nivel inicial y tenemos un importante porcentaje de edificios en malas condiciones.
Por lo tanto, asumimos como una cuestión central la construcción de nuevos edificios escolares, como el mantenimiento, ampliación y reparación de los ya existentes.
Necesitamos poner a la educación en primer lugar de nuestras prioridades. Sin educación no hay progreso social y económico posible.
