Una Salta en marcha, que ponga en funcionamiento su potencial productivo, es el camino para generar empleos dignos y oportunidades en cada región de nuestra querida provincia.
Salta tiene una capacidad productiva subutilizada.
El Plan de Desarrollo Estratégico Salta 2030 señala que no está en producción la mitad de la tierra potencialmente cultivable y que hay 3 millones de hectáreas que pueden ser aprovechadas para ganadería, sólo hablando del sector agropecuario.
En todas las cadenas de valor, de los distintos sectores, hay gran cantidad de pequeñas y medianas empresas, como así también empresas de gran escala, que pueden desarrollarse.
Desde la Puna hasta la región chaqueña, pasando por los valles calchaquíes y centrales, nuestra diversidad geográfica es propicia para el desarrollo de actividades agropecuarias, mineras, energéticas, turísticas y comerciales.
La Puna y los Valles Calchaquíes tienen habitantes que están sumidos en la pobreza. La minería y las producciones andinas son vehículos para cambiar la situación socioeconómica de estas poblaciones.
En el Este provincial los magros indicadores de bienestar conviven con una parálisis productiva fruto de la falta de políticas gubernamentales activas.
El Norte de la provincia es rico en recursos energéticos (petróleo, gas), en potenciales producciones agroindustriales (frutihorticultura, legumbres, ganadería, entre otras)
Lo mismo sucede con los valles centrales -Siancas y Lerma- en los cuales hay que poner especial énfasis en materia productiva para que sus habitantes no sigan siendo expulsados a los centros urbanos.
Hoy nuestra gente se ve obligada a emigrar porque no hay generación de trabajo digno en el interior provincial. No hay posibilidades de revertir esta situación sin crecimiento productivo, sin que haya pequeñas, medianas y grandes empresas trabajando en toda nuestra geografía.
Contamos con alrededor de 1,3 millones de habitantes, quienes -si les brindamos condiciones económicas favorables- pueden ser un fuerte mercado interno para nuestros productos y servicios.
Pero no debemos olvidar que integramos una subzona regional como el Zicosur que representa aproximadamente 30 millones de personas, potenciales consumidores de nuestros productos.
En 2018 Salta exportó por un valor de 874 millones de dólares. Somos una provincia rica que exporta sólo el 1,4 por ciento del total país, segunda por detrás de Tucumán en el NOA.
Estos datos muestran todo lo que se puede mejorar.
Los principales rubros de exportación fueron hortalizas y legumbres sin elaborar (27,2 por ciento del total provincial), maíz (18,8 por ciento) y tabaco sin elaborar (18,1 por ciento). En los tres ítems se observa la oportunidad y la necesidad de agregar valor.
Para dar algunos ejemplos. No solo debemos comercializar nuestras frutas y hortalizas en fresco, debemos sumarles etapas de elaboración y procesamiento. El maíz debe en origen transformarse en biocombustible (etanol) y proteína animal (bovina, porcina, aviar) lo que generará alrededor de la producción maicera una cadena de valor que demandará mano de obra del lugar (fletes, operarios, servicios, etc.). Esto puede suceder con cada cadena de valor.
Debemos industrializar nuestra producción
Vamos a desarrollar un polo de inversiones para industrializar nuestra producción y para crecer en agricultura y otras actividades productivas.
Los principales destinos de las exportaciones salteñas en los últimos tiempos fueron la Unión Europea, el Mercosur, los Estados Unidos y China. Vamos a consolidar esos mercados pero necesitamos abrir nuevos con esfuerzo propio y sumándonos a los que vaya abriendo el gobierno nacional.
El fuerte crecimiento de la demanda de productos de origen agropecuario (agroalimentos, biocombustibles, productos forestales, etc.), en los mercados interno y externo, es una tendencia que se afirma año a año y que nos anima a generar una fuerte oferta de este tipo de productos.
Por ejemplo, se formalizó recientemente la apertura de importaciones de India para las legumbres y limones argentinos, con lo que se abre un mercado de 1.400 millones de habitantes para productos que Salta origina. La apertura de este nuevo mercado ya posibilitó la comercialización de más de 200 toneladas de chía salteña a India, solo una muestra, un comienzo de lo que puede traer aparejado la apertura de un nuevo destino de exportación.
Al mismo tiempo, la informalidad laboral llegó al 44,7 por ciento, superando a la media nacional en 10 puntos. Esta situación se agrava en los trabajadores menores a 24 años donde el 86,2 por ciento se desempeña de manera informal.
Nuestro programa
Basaremos nuestro programa sobre la seguridad jurídica, previsibilidad económica, inversión en infraestructura productiva y un esquema que asegure la sustentabilidad ambiental, para conformar un marco de promoción del desarrollo productivo.
Diálogo permanente: en conjunto con el sector privado fijaremos, en los primeros meses de gobierno, pautas de crecimiento sostenible y sustentable para las cadenas de valor. Las acciones de gobierno a encarar serán fruto de un diálogo intersectorial permanente y sistemático.
Acciones integradas: tomaremos medidas concretas en diferentes ámbitos (infraestructura, logística, condiciones impositivas apropiadas, financiamiento, educación) para favorecer la producción y la agregación de valor.
La infraestructura y logística debe ser consensuada con el sector privado en un contexto de lineamientos estratégicos para el crecimiento socioeconómico de la provincia aprovechando para ello condiciones inmejorables como la optimización de la red ferroviaria del Belgrano Cargas que agilizará la salida de nuestra producción y permitirá el ahorro en el costo de fletes lo que nos dará mejores condiciones de competitividad.
El marco impositivo debe ser el adecuado para que las actividades productivas puedan sobrellevarlo y debe contemplar su vuelta al territorio en obras y servicios.
Crecimiento de las cadenas de valor
Cadenas de valor: fomentaremos el crecimiento de cadenas de valor actuales y el surgimiento de nuevas; poniendo especial énfasis en aquellas que estén integradas por pequeños y medianos productores. En este sentido, hay múltiples posibilidades como el fomento de la creación de clústeres de frutas tropicales, de producción porcina, de producciones andinas, y tantos otros como las diversas posibilidades que brindan las regiones ecogeográficas salteñas.
Normativa para una producción sustentable: En el sector agroganadero adecuaremos el marco normativo legal para que sea previsible, fundando el mismo en datos científicos, de manera que el desarrollo productivo de la provincia se realice de acuerdo con las pautas mencionadas anteriormente.
Formalizar para crecer: trabajaremos en la regularización dominial y la formalización de la actividad económica y laboral.
Fomentaremos las inversiones y exportaciones.
Como herramienta fundamental de la gestión gubernamental crearemos una agencia especializada que tenga competencia en materia investigación, información y promoción de exportaciones salteñas, y que genere, facilite y aliente las inversiones en la provincia.
Vinculación tecnológica: propiciaremos el vínculo entre universidades e institutos técnicos y la producción. El quehacer productivo y el académico deben recorrer una misma senda para potenciar el desarrollo provincial.
Algunos de los puntos mencionados dependen directamente del accionar del gobierno provincial y actuaremos de manera consecuente para que se den las mejores condiciones para el desarrollo de la actividad económica.
En las cuestiones que sean de incumbencia nacional seremos firmes en la gestión y reclamo ante el gobierno nacional para que las mismas se cumplan. Defenderemos el adecuado y justo flujo de recursos y obras desde el gobierno nacional al provincial.
Desarrollar las potencialidades
Como gobierno vamos a trabajar con firmeza, sobre las bases que mencionamos anteriormente, para que nuestras fuerzas productivas se despierten y generen trabajo digno.
El sector agroindustrial salteño está frente a una oportunidad de expansión en distintas áreas.
Cultivos intensivos: con fuerte desarrollo en el Este, Norte y Sur provincial, y posibilidad de mayor crecimiento, principalmente en la producción de soja y maíz, lo cual permite generar opciones de agregado de valor.
Legumbres y especialidades: nuestra provincia es la principal productora y exportadora de poroto -alubia, negro y otros- del país. Estas y otras legumbres (garbanzos, lentejas, etc.) tienen un amplio margen de crecimiento, al igual que cultivos como la chía, sésamo, quinua, etc.
Tabaco: las ventas de este producto representan más del 18 por ciento de las exportaciones provinciales, generando más de 5.000 puestos de trabajo formales.
Biocombustibles: con el liderazgo actual del bioetanol en base a caña de azúcar, este sector tiene un amplio horizonte de crecimiento con la incorporación de otros cultivos bioenergéticos (maíz y otros). Esto impulsará una importante generación de puestos de trabajo en el interior provincial.
Industria sucroalcoholera: Salta es la tercera productora de azúcar del país. Seaboard (ex Tabacal) es el principal empleador privado de la provincia, demandando una gran cantidad de mano de obra (directa e indirecta) y generando una importante actividad económica el Norte provincial. Este sector agroindustrial tiene un amplio horizonte de crecimiento que puede traccionar sectores de la economía del interior provincial.
Producciones andinas: actualmente con escaso desarrollo, permitirían un fuerte impacto económico en las comunidades de las zonas donde se desarrollen (carne de llama, papas, maíces, quinua, etc.).
Vitivinicultura: este sector en pleno desarrollo y crecimiento es un fuerte empleador e importante generador de divisas; contiene a empresas grandes, medianas y pequeñas; y es un fuerte impulsor de actividades conexas, como el turismo. Más de 40 bodegas (un crecimiento de casi el 300 por ciento en la última década).
Salta exporta en volumen el 1,5 por ciento del total país, pero aporta alrededor del 10 por ciento de las ventas al exterior.
Ganadería:
Con unas 1,4 millones de cabezas, la ganadería bovina salteña podría experimentar un fuerte crecimiento de la mano de la incorporación de nuevas tierras para la actividad.
Las producciones aviar y porcina cuentan en Salta con importantes casos de éxito, debido a las condiciones favorables que ofrece la provincia para la producción y comercialización. Sin embargo, el potencial productivo está lejos de ser alcanzado.
Frutihorticultura: con empresas fuertes en el rubro (con marcada presencia en el mercado nacional e internacional), el sector tiene un amplio margen de crecimiento de la mano de sumar valor agregado, diversificar su producción y ganar nuevos mercados, lo que permitirá el afianzamiento de medianos y pequeños productores.
Foresto industria: la provincia cuenta con unas 5.000 hectáreas forestadas, pero el potencial es cercano a las 100.000 hectáreas, con especies de rápido crecimiento, como también nativas y de alto valor maderable.
Apicultura: esta actividad tiene en Salta un escenario muy propicio para su desarrollo, por cuestiones de calidad y sanidad. Si bien actualmente hay varias empresas trabajando en el sector es posible una fuerte expansión de este.
Minería: vamos a darle un impulso definitivo a la minería, para lo cual -tal como lo manda la Constitución Provincial- vamos a afianzar la promoción de la exploración y explotación de los yacimientos mineros, en el marco de la correcta aplicación y cumplimiento de las leyes vigentes. Esta actividad debe ser un factor multiplicador del desarrollo socioeconómico sustentable. Trabajaremos en la provisión de la logística e infraestructura necesarias y la capacitación adecuada a los pobladores de las zonas mineras.
Hidrocarburos: Salta tiene la potencialidad de generar los recursos energéticos (petróleo, gas) necesarios para su desarrollo productivo y comercial; e incluso exportar parte de ellos al resto del país. Implementaremos una política activa de prospección y explotación de las áreas hidrocarburíferas existentes en el territorio salteño.
Energías renovables: hay un gran potencial en las energías renovables. Se trabajará en incrementar la incidencia de las energías renovables en la matriz energética provincial, fortaleciendo y multiplicando los proyectos de energía solar, tales como el de Cafayate y los de San Antonio de los Cobres. Además, estimularemos proyectos -de distintas escalas- de tipo hidroeléctrico y de biomasa.
Industria: propiciaremos un sector industrial activo e innovador, que se desarrolle siguiendo lineamientos de compromiso con lo social y ambiental; y que tenga entre sus objetivos incrementar la matriz exportadora, generando agregación de valor y estimulando la generación de empleo genuino y de calidad.
Turismo: trabajaremos para fortalecer la promoción turística de Salta; a la vez que acrecentaremos la conectividad aérea y vial que le permita al turismo llegar a la provincia y recorrerla. Implementaremos con los municipios acciones para que cuenten con infraestructura y servicios que les permitan posicionarse como destinos turísticos. La capacitación de los recursos humanos del sector y la puesta en valor de las potencialidades turísticas de la provincia serán prioridades para la gestión de gobierno.
